El lago Ness se formó gracias a las inmensas fuerzas de la glaciación durante la última Edad de Hielo, hace unos 10 000 años. A medida que las capas de hielo se fueron retirando, dejaron tras de sí una zanja profunda y estrecha que se llenó de agua, formando el lago que conocemos hoy en día. Esto explica sus impresionantes cifras: es la mayor masa de agua dulce de Gran Bretaña en volumen y una de las más profundas.





